El libro de Rut (4ª parte)

Noviembre 22, 2022

Enviado por Peter Amsterdam

[The Story of Ruth (Part 4)]

En el artículo anterior vimos que Booz accedió a ser el redentor de Rut, casándose con ella para que pudiera tener un hijo que sería considerado hijo de su primer marido, Mahlón. Sin embargo, había otro redentor que estaba antes que él en la línea y podía optar por casarse con ella. Booz le dio a Rut seis medidas de cebada y la envió donde Noemí, mientras él se ponía en acción tratando de disponerlo todo para poder casarse con ella.

Más tarde, Booz subió a la entrada del pueblo y se sentó allí; en ese momento pasaba aquel pariente de quien Booz había hablado. «Eh, fulano —le dijo Booz—, ven acá y siéntate». Y este fue y se sentó. Entonces Booz llamó a diez varones de los ancianos de la ciudad, y les dijo: «Sentaos aquí»[1].

Lo primero que hizo Booz fue ir a hablar con el primer redentor, cuyo nombre no se menciona. Se dirigió al pueblo y se quedó esperando a la entrada. En la Antigüedad, la puerta del pueblo, aparte de ser un lugar de encuentro y socialización, era a menudo donde se realizaban los negocios y las transacciones legales. Cuando llegó el redentor, Booz le pidió que se sentara con él. Luego llamó a diez ancianos de la ciudad que estaban también a la entrada y les pidió que se sentaran con ellos para que fueran testigos de lo que iban a hablar.

Cuando ellos se sentaron, dijo al pariente: «Noemí, que ha vuelto del campo de Moab, vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec. Y yo decidí hacértelo saber y decirte que la compres en presencia de los que están aquí sentados, y de los ancianos de mi pueblo. Si quieres redimir la tierra, redímela; y si no quieres redimirla, decláramelo para que yo lo sepa, pues no hay otro que redima sino tú, y yo después de ti». «Yo la redimiré», respondió el pariente[2].

Booz fue al grano. Quería que el redentor estuviera al tanto de la situación de Noemí y Rut y de las tierras de Elimelec, ya que él era el pariente más cercano y tenía derecho a comprarlas. Sin embargo, si decidía no comprarlas, Booz lo haría, ya que era el siguiente en la línea. El primer redentor aceptó inicialmente comprar las tierras, sin saber todavía que esa compra estaba sujeta a ciertas condiciones. Entonces Booz le dio más información.

Entonces replicó Booz: «El mismo día que compres las tierras de manos de Noemí, debes tomar también a Rut la moabita, mujer del difunto, para que restaures el nombre del muerto sobre su posesión». El pariente respondió: «No puedo redimir para mí, no sea que perjudique mi herencia. Redime tú, usando de mi derecho, porque yo no podré hacerlo»[3].

Al referirse a Rut, Booz la llamó «la moabita, mujer del difunto». Lo más probable es que, como él quería quedarse con Rut, estuviera tratando de insinuarle al redentor que no le convenía tomar las tierras y casarse con ella.

Al enterarse de que tendría que casarse con Rut, el primer redentor dijo que no podía comprar los terrenos. Aunque para él sería ventajoso conseguir las tierras de Noemí, tener que cuidar de ella y además casarse con Rut le complicaría la vida y pondría en riesgo su propio patrimonio. Así que cambió de opinión sobre la compra de las tierras y le dijo a Booz que tenía plena libertad para redimirlas.

Desde hacía tiempo existía esta costumbre en Israel, referente a la redención y al contrato, que para la confirmación de cualquier negocio, uno se quitaba el calzado y lo daba a su compañero; y esto servía de testimonio en Israel. Entonces el pariente dijo a Booz: «Tómalo tú». Y se quitó el calzado[4].

El autor del libro explica una costumbre que había y que ya se había perdido en el momento de escribirse el libro. En Israel, en una época anterior, cuando se hacía una transacción legal una de las partes se quitaba una sandalia y se la entregaba a la otra parte. Esto se hacía en presencia de otras personas que hacían las veces de testigos. Cierto autor explica: «En una época en que no había registros permanentes de los procesos judiciales ni transcripciones, los testigos debían recordar las transacciones, y esos dramáticos efectos visuales las hacían memorables»[5]. Cuando el primer redentor declaró que no podía redimir las tierras y que Booz podía comprarlas, formalizó su decisión entregándole una sandalia a Booz. De esa manera le dio luz verde para redimir los terrenos y además casarse con Rut.

Dirigiéndose a los ancianos y a todo el pueblo, Booz dijo: «Vosotros sois testigos hoy de que he adquirido de manos de Noemí todo lo que fue de Elimelec, y todo lo que fue de Quelión y de Mahlón. Y que también tomo por mi mujer a Rut la moabita, mujer de Mahlón, para restaurar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos, ni de entre su pueblo. Vosotros sois testigos hoy»[6].

Cuando el pariente renunció a comprar las tierras, Booz se dirigió a los ancianos que habían sido testigos de la transacción y «a todo el pueblo» que se había juntado a su alrededor. Insistió en que eran todos testigos, y lo dijo dos veces, una al principio y otra al final de su declaración. Confirmó que compraba las tierras que habían pertenecido a Elimelec, marido de Noemí, y a sus hijos Quelión y Mahlón, y que iba a casarse con Rut, que había sido esposa de Mahlón hasta su muerte. Casándose con ella, Booz mantendría vivo el nombre del primer marido de ella cuando naciera su primogénito.

Todos los que estaban a la puerta del pueblo y los ancianos respondieron: «Testigos somos. El Señor haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel; y tú seas distinguido en Efrata, y renombrado en Belén. Sea tu casa como la casa de Fares, el hijo de Tamar y Judá, gracias a la descendencia que de esa joven te dé el Señor»[7].

Los que estaban a la puerta del pueblo, junto con los ancianos, confirmaron ser testigos de la compra por parte de Booz de todo lo que pertenecía a Noemí. También dieron una triple bendición, probablemente pronunciada por un portavoz de los ancianos. En primer lugar, le desearon que Rut fuera fructífera como Raquel y Lea, que entre ellas tuvieron doce hijos. (Dos de los hijos de Raquel fueron engendrados por Bilha, criada de Raquel.)

La segunda bendición fue que Booz tuviera prestigio en Efrata y fama en Belén; que como patriarca de esta nueva familia prosperara y su nombre se perpetuara en Israel. La tercera bendición tenía que ver con Obed, el hijo que tendrían Booz y Rut y que aún no había sido concebido. La bendición era que su matrimonio fuera como el de Fares, hijo de Tamar y Judá. Fares era un antepasado directo de Booz, y por eso se lo menciona aquí[8].

Así fue como Booz tomó a Rut y se casó con ella. Se unió a ella, y el Señor permitió que concibiera y diera a luz un hijo[9].

Poco después de casarse con Booz, Rut quedó embarazada y dio a luz a un hijo, que fue llamado Obed (versículo 21).

Y las mujeres decían a Noemí: «Alabado sea el Señor, que hizo que no te faltara hoy pariente, cuyo nombre será celebrado en Israel; el cual será restaurador de tu alma, y te sostendrá en tu vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es de más valor para ti que siete hijos». Tomando Noemí al niño, lo puso en su regazo y lo crio. Y le dieron nombre las vecinas, diciendo: «¡Le ha nacido un hijo a Noemí!» Y le pusieron por nombre Obed. Este fue el padre de Isaí, padre de David[10].

Las mujeres de Belén, que sabían lo vacía que Noemí había llegado a sentirse (Rut 1:19,20), ofrecieron alabanzas y oraciones. Alabaron al Señor, que no la había dejado sin pariente-redentor, y oraron para que el niño llegara a tener renombre en todo Israel. Su esperanza era que el niño renovara la vida de Noemí y la sostuviera en su vejez. También elogiaron a Rut, su nuera, que había demostrado tener un amor incondicional por Noemí y ser «de más valor para [ella] que siete hijos». Rut la cuidaba mejor de lo que lo habrían hecho siete hijos.

Noemí cuidó del niño y lo crio juntamente con sus padres. Para las mujeres del pueblo, el niño era el hijo de Noemí. Lo llamaron Obed (que significa «siervo»). Probablemente era un diminutivo de Abdías (que significa «siervo del Señor»). Obed llegó a ser padre de Isaí, que fue padre del rey David, lo cual quiere decir que Rut fue bisabuela de David.

El libro de Rut termina con el linaje desde Fares hasta David.

Estas son las generaciones de Fares: Fares engendró a Hezrón, Hezrón engendró a Ram, y Ram engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, y Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró a Booz, y Booz engendró a Obed, Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David[11].

Cierto autor resume de la siguiente manera el libro de Rut: «Al final, Dios vence todos los obstáculos para que Noemí pase de la vaciedad a la plenitud, para que Booz deje su soltería y se convierta en un hombre felizmente casado, y para que Rut, una viuda extranjera, llegue a ser la bisabuela del mayor rey de Israel»[12].


Nota

Todos los versículos de la Biblia proceden de la versión Reina-Valera, revisión de 1995 © Sociedades Bíblicas Unidas, 1995. Utilizados con permiso.


[1] Rut 4:1,2.

[2] Rut 4:2–4.

[3] Rut 4:5,6.

[4] Rut 4:7,8.

[5] W. Gary Phillips, Holman Old Testament Commentary, Judges and Ruth (Nashville: B&H Publishing Group, 2004), 349.

[6] Rut 4:9,10.

[7] Rut 4:11,12.

[8] 1 Crónicas 2:3–11, Mateo 1:5,6.

[9] Rut 4:13.

[10] Rut 4:14–17.

[11] Rut 4:18–22.

[12] Phillips, Holman Old Testament Commentary, Judges and Ruth, 353.