La red interdimensional

Noviembre 9, 2013

Enviado por María Fontaine

Prácticamente todos estamos familiarizados con Internet y sabemos que vivimos en un mundo interconectado. ¿Has pensado, en tu condición de cristiano, que espiritualmente estás interconectado con otros creyentes de una manera mucho mayor, por medio de una Internet espiritual?

Jesús es el punto central para todos los cristianos. Todo creyente está unido a Él por medio de Su Espíritu Santo[1]. Él es como nuestro hub o concentrador de redes y en Jesús tenemos una conexión espiritual. Por medio de esa red interdimensional tenemos los medios para comunicar nuestro apoyo de oración esté donde esté la gente.

Iniciamos la conexión al orar por los que lo necesiten. Jesús dota de medios a nuestras oraciones de la manera en que sabe que beneficiará mejor a las personas por las que oramos.

La oración y el amor tienen algunos principios en común. Mientras más amor des, más amor crece, tanto en ti como en el que recibe tu amor. Mientras más ores para que otros tengan fe, paz, fortaleza espiritual y provisión de lo que sea que necesiten, también llegarán más bendiciones del Señor a tu vida[2].

Muchos de nuestros hermanos cristianos enfrentan desafíos extremos y necesitan acuciantemente de nuestras oraciones. Muchos de nosotros casi no podemos imaginarnos las cosas terribles que sufren millones de nuestros hermanos de todas las latitudes. World Evangelical Fellowship (alianza evangélica mundial) calcula que 200 millones de cristianos de todo el mundo viven a diario bajo la amenaza de prisión, tortura o ejecución debido a su fe[3].

«Investigaciones fidedignas han llegado a la espantosa conclusión de que cada año aproximadamente más de 100.000 cristianos son asesinados con violencia a causa de su fe», dijo hace poco Monsieur Silvano María Tomassi, portavoz del Vaticano, al dirigirse por radio al consejo de derechos humanos de las Naciones Unidas[4].

Además de la persecución, muchísimos países se encuentran en guerra, civil o de otra índole. Muchos de nuestros hermanos cristianos son ciudadanos de esos países y se han visto muy afectados.

Ya sea por guerra o persecución, las consecuencias son graves. Algunos de nuestros hermanos en el Señor huyen de esos lugares para salvar la vida. Muchos no tienen un techo. Otros no tienen agua limpia, o comida, o electricidad, o inodoros, o un medio de sustento o forma de mantener a sus familias. Algunos se encuentran en circunstancias casi insoportables en prisiones o en abarrotados campamentos de refugiados. Muchos están heridos y tienen dolor. Miles han perdido a seres queridos. Muchos tienen hambre y miedo.

Es posible que no podamos ayudarlos materialmente. Sin embargo, por medio de la oración tenemos el poder para levantarlos, compartir sus cargas y darles más fuerza, fe y esperanza.

Es posible que alguien piense: «Señor, ¿qué puede hacer mi oración frente a un enorme sufrimiento, aflicción, persecución y destrucción?»

Eso fue exactamente lo que le pregunté a Jesús. Me respondió:

Tus oraciones influyen mucho más de lo que te das cuenta. Mi pueblo que se encuentra en diversos países sufre mucho y paga un precio alto por su fe. Respondo a la oración y me valdré de tus oraciones para darle fuerzas, gracia y sabiduría a fin de que salga vencedor cuando tenga un gran sufrimiento. Muchísimo se puede hacer a medida que Mis seguidores de todo el mundo se unen en espíritu y utilizan Mi poder y amor para apoyar a sus hermanos y hermanas en momentos de necesidad. Te ruego que no descuides la oración.

¿Cómo deberíamos orar? Lo que logra resultados no es el método específico o las palabras; es el amor y la atención que se entrega de corazón, nuestra fe en que Jesús dará las respuestas y la determinación de apoyar a nuestros hermanos y hermanas espirituales cuando más lo necesiten. Eso es lo que activa nuestras oraciones y las hace llegar rápidamente a su destino. «La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos»[5].

Estas son ideas para la oración que tal vez quieras emplear en los días venideros.

  • Trata de ponerte en el lugar de los que sufren y ora por ellos como quisieras que oraran por ti si te encontraras en esas circunstancias.
  • Piensa en algún momento en que hayas tenido extrema necesidad y en el que el Señor no te falló debido a las oraciones de otros.
  • Pide a Dios que te dé fe para creer que tus oraciones tienen una influencia decisiva al llevar más luz, fe, paz y provisión a las personas por las que oras.
  • Infórmate de modo que estés al tanto de cómo afectan a otros cristianos los acontecimientos mundiales y que así puedas orar por sus necesidades específicas.

Recuerda las instrucciones de la Palabra:

  • Sobrelleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo[6].
  • Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe[7].
  • Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos [los que forman parte del pueblo de Dios][8].

Invoca Sus promesas:

  • Esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye[9].
  • Todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis[10].
  • Por tanto, os digo que todo lo que pidáis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá[11].

Además, a medida que invocamos las potentes llaves del reino que nos dio Jesús, podemos confiar en que Él proveerá para las necesidades de cada persona: dará consuelo al quebrantado, fuerzas al que desfallece, ánimo a los que están desesperados, curación a los que la necesitan y audacia con sabiduría para dar la cara por Jesús.

¿Por qué deberíamos orar? Estas son algunas ideas de un mensaje de Jesús. Estoy segura de que Él puede añadir más detalles para cada situación si le preguntan.

Dijo:

  • Cuando oren por los que son perseguidos, oren para que tengan fe y gracia. Oren para que sientan Mi presencia muy cerca de ellos y de manera muy real, de modo que sea lo que sea que enfrenten, que den un testimonio ya sea que los libre en esta vida o que los libre al llevarlos a la otra vida.
  • Oren por provisión para los que perdieron sus hogares y su fuente de sustento debido a la guerra y la persecución.
  • Oren por quienes corren peligro de lesiones o muerte a fin de proporcionar alimentos, vivienda y medicinas a los que los necesitan con urgencia.
  • Oren por los niños que han quedado traumatizados por las imágenes y sonidos de la guerra. Oren para que Mis ángeles de paz calmen su espíritu, alivien su corazón y borren los horrores, llenándolos de Mi paz y consuelo.
  • Por los heridos y los que sufren; oren para que Mi Espíritu alivie su dolor y sane sus cuerpos quebrantados.
  • Oren por los que sufren debido a la sed o el hambre.
  • Oren por Mis hijos que se sienten abandonados y sin esperanza. Pidan para ellos una fe renovada ya sea por medio de sueños, milagros o recuerdos de cómo he librado y sacado adelante a Mis hijos en el pasado.
  • Oren para que cada uno de Mis seguidores refleje la belleza de Mi Espíritu. Oren para que sea lo que sea que les pase, por muy espantosa que sea la oscuridad, que Yo les dé gozo en lugar de tristeza. Oren para que Mi luz resplandezca por medio de ellos a fin de que lleven gozo, consuelo y salvación a otros.

En respuesta a la petición que nos hace Jesús, ¿podemos hacer una pausa ahora mismo y dedicar un poco de tiempo a orar por Sus hijos que nos necesitan?

Y que podamos decir a nuestros hermanos y hermanas en el Señor, como dijo Samuel al pueblo de Israel: «En cuanto a mí, que el Señor me libre de pecar contra Él dejando de orar por ustedes»[12].

La necesidad es grande. El poder del Señor está dentro de nosotros para efectuar cambios. Si oramos, influiremos notablemente.


[1] Efesios 4:15-16, Romanos 12:4-5.

[2] Lucas 6:38.

[3] Glenn M. Penner, In the Shadow of the Cross (Living Sacrifice Books, 2004), 17.

[4] Fox News

[5] Santiago 5:16 NTV.

[6] Gálatas 6:2.

[7] Gálatas 6:10.

[8] Efesios 6:18 NVI.

[9] 1 Juan 5:14.

[10] Mateo 21:22 RV1995.

[11] Marcos 11:24 RV1995.

[12] 1 Samuel 12:23 NVI.

Traducción: Patricia Zapata N. y Antonia López.