
Vivir como discípulos, 7ª parte: Servir a Dios sirviendo al prójimo
enero 20, 2026
Enviado por Peter Amsterdam

Vivir como discípulos, 7ª parte: Servir a Dios sirviendo al prójimo
En los Evangelios, Jesús presentó Su forma de conducirse como el modelo de vida piadosa que Sus discípulos debían emular. Consta, por ejemplo, que instó a Sus seguidores a amarse los unos a los otros como Él los había amado. «Un mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Como los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros» (Juan 13:34).
También realizó actos simbólicos para que Sus seguidores vieran ejemplos reales de cómo les pedía Él que vivieran; por ejemplo, cuando les lavó los pies. El Evangelio de Juan narra que, cuando Jesús estaba preparando a Sus discípulos para Su inminente muerte, tomó agua y una toalla y les lavó a todos los pies, una tarea que cuando entraban invitados en una vivienda normalmente realizaba un criado (Juan 13:1–11). Al terminar, les enseñó la significación de Su acto:
Si Yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que Yo he hecho con ustedes (Juan 13:14,15).
Un comentario bíblico ofrece las siguientes reflexiones sobre este acto:
Ante la inminencia de Su crucifixión, Jesús lava los pies de Sus discípulos como prueba definitiva de Su amor por ellos, dando ejemplo de humildad y servicio con un acto que simbolizaba la purificación de pecados por medio de Su muerte. En una impactante demostración de amor por Sus enemigos, lava los pies de todos Sus discípulos, incluido Judas. El acto de Jesús es aún más notable por el hecho de que lavar los pies de una persona era una tarea reservada a los esclavos no judíos. ESV Study Bible[1]
Jesús no se limitó a dar una instrucción verbal y decirles a Sus seguidores que se sirvieran los unos a los otros, sino que utilizó el acto de lavarles los pies para enseñarles a servir a los demás. Dio ejemplo de cómo nosotros, los cristianos, debemos servir al prójimo con amor y humildad. Tras lavarles los pies les dijo: «Les aseguro que ningún siervo es más que su amo y ningún mensajero es más que el que lo envió» (Juan 13:16). Si Jesús, su maestro, estaba dispuesto a realizar acciones tan humildes en servicio a los demás, también ellos debían estar dispuestos a hacerlo.
En una ocasión en que Sus discípulos discutían sobre cuál de ellos debía ser considerado más importante, Jesús también les recordó Su ejemplo de servicio:
El que entre ustedes sea el importante, sea como el más nuevo; y el que es dirigente, como el que sirve. Porque, ¿cuál es el más importante: el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Sin embargo, Yo estoy en medio de ustedes como el que sirve (Lucas 22:26,27).
Jesús no solo enseñó a Sus discípulos con Sus palabras y Su mensaje, sino que también ejemplificó con Sus acciones el llamado a Sus discípulos para que sirvan al prójimo con amor. «Ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir a otros y para dar Su vida en rescate por muchos» (Marcos 10:45). «El que es mayor entre ustedes será su siervo» (Mateo 23:11).
Servir a los demás constituye una parte del cumplimiento del mandamiento que nos dio Jesús de amar al prójimo como a nosotros mismos. Los que somos creyentes amamos y servimos al prójimo porque Cristo nos amó y nos dio un ejemplo que debemos emular. Él vivió lo que predicaba, dio ejemplo de amor y servicio a los demás, y nos llama a seguir Sus pisadas, tal como destacan los siguientes artículos.
Por qué lavó Jesús los pies de Sus discípulos
¡El pasaje en que Jesús se arrodilla en el suelo durante la Última Cena y lava con suavidad los pies de Sus discípulos para que puedan comer juntos cómodamente nos deja una de las imágenes más profundas del amor que nuestro Salvador nos tiene! ¡Él se preocupaba tanto por cada detalle de la vida de Sus seguidores! No le importaba ensuciarse con el fin de impresionar, enseñar y manifestar un amor inmerecido a su variopinto grupo de discípulos. […]
El hecho de que Jesús les lavara los pies tuvo gran significación para ellos en ese momento íntimo y la tiene también para todos los cristianos que se esfuerzan por seguir Su ejemplo y Sus enseñanzas. ¡Ese acto desinteresado puso de manifiesto la asombrosa humildad de Jesús! Él asumió el papel de siervo para lavar los pies polvorientos y sucios de Sus discípulos. Con Sus humildes acciones dio un ejemplo increíble de lo que significa vivir como Él. Ni la condición social, ni el orgullo, ni la mugre le impidieron arremangarse para servir a los hombres que habían estado a Su lado durante toda Su vida pública.
Antes de esto, los discípulos habían estado discutiendo sobre cuál de ellos era el más importante (Lucas 22:24). Jesús les mostró de una manera muy didáctica que en Su reino los últimos serán los primeros, y los primeros serán los últimos (Mateo 20:16). Él incluso anima a Sus discípulos a manifestar ese mismo espíritu de servicio unos con otros (Juan 13:15). Nos indica claramente que el servicio es esencial para ser un seguidor Suyo. Amanda Idleman[2]
¿Qué enseñó Jesús acerca de servir al prójimo?
Jesús fue para Sus discípulos un modelo de servicio desinteresado, como medida de Su grandeza y Su influencia en el reino de Dios. Cuando ellos le pidieron que les concediera un puesto de honor en Su reino, Él los reunió y les dijo:
«Ustedes saben que los gobernantes de este mundo tratan a su pueblo con prepotencia y los funcionarios hacen alarde de su autoridad frente a los súbditos. Pero entre ustedes será diferente. El que quiera ser líder entre ustedes deberá ser sirviente, y el que quiera ser el primero entre ustedes deberá ser esclavo de los demás. Pues ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir a otros y para dar Su vida en rescate por muchos» (Marcos 10:42–45).
Jesús subraya que el servicio es un medio para alcanzar la grandeza, explica que un líder debe actuar como un sirviente y comunica que Su propia obediencia a Dios lo llevará a sacrificarse por los demás. Jesús es Dios que vino a servir, y espera que Sus seguidores manifiesten ese mismo espíritu de servicio con los demás. […]
No sirves al prójimo para lograr tener una relación con Dios, sino que lo sirves con cariño y compasión porque ya disfrutas de una relación con Él. Sirves a los necesitados como respuesta de amor a Dios, que envió a Jesús como sacrificio por ti.
Cuanto más tiempo pases con Dios leyendo las Escrituras y orando, más moldeará Él tu corazón para que veas a los demás como Él los ve, con compasión, lo cual debería llevarte a servirlos desinteresadamente. Dios será glorificado por tus actos de servicio motivados por tu amor a Él y a los demás. En el Nuevo Testamento, Marcos, Mateo y Pedro dejaron constancia de cómo espera Jesús que Sus seguidores sirvan al prójimo.
- Sirve a los necesitados de formas prácticas: da de comer al hambriento, da de beber al sediento, sé hospitalario con el forastero, viste al que está desnudo, y visita a los enfermos y a los presos (Mateo 25:31–40).
- Sirve al prójimo haciendo discípulos: ve y haz discípulos de todas las naciones, bautizándolos y enseñándoles a obedecer a Dios (Mateo 28:19,20).
- Sirve al prójimo a pesar de las difíciles circunstancias en que te puedas encontrar o de la diversidad que haya dentro de un grupo: ten por los demás un amor desbordante, como el de Dios, sé benevolente y hospitalario con ellos, y utiliza tus dones espirituales para servirlos (1 Pedro 4:8–11).
Los seguidores de Jesús sirven al prójimo para que Dios sea glorificado en todo por medio de su servicio desinteresado, emulando a Jesús y en respuesta al amor de Jesús por ellos. Courage for Life[3]
Seguir Sus pisadas
Vivir nuestra fe y seguir las pisadas de Jesús significa emularlo sirviendo y atendiendo a los demás como lo serviríamos y atenderíamos a Él. «Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor […]. Ustedes sirven a Cristo el Señor» (Colosenses 3:23,24). Servimos a Dios sirviendo al prójimo con Su amor.
Vamos al encuentro de los pobres y afligidos y de los que pueden necesitar una muestra tangible del amor de Dios y han perdido la esperanza de cara al futuro. Tratamos compasivamente a los cansados, atribulados y perdidos. Nos conmueve la difícil situación de los que son perseguidos, están marginados de la sociedad o viven en condiciones inhumanas impuestas contra su voluntad. Lloramos con los que han perdido a un ser querido, han sufrido una tragedia, padecen una enfermedad o se han hundido en la desesperanza.
Hoy en día, muchas personas tienen una actitud escéptica frente a la religión, y las tecnologías modernas las bombardean con diversas explicaciones sobre el universo, el origen del hombre, la razón de la existencia y la fe en un ser superior. Para muchos que se han vuelto escépticos, el cristianismo no es sino una religión más. Lo que ayuda a muchas personas a comprender el evangelio son las muestras tangibles de amor que ven cuando los cristianos ayudan al prójimo y lo tratan con bondad, su compasivo cuidado de los necesitados y su labor por mejorar las condiciones de vida de los desfavorecidos social, educativa y económicamente. Tal como expresa el siguiente pasaje de Santiago:
Si un hermano o una hermana están desnudos y les falta la comida diaria, y alguno de ustedes les dice: «Vayan en paz, caliéntense y sáciense» pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe, si no tiene obras, está muerta en sí misma (Santiago 2:15–17).
Lo que atrae a algunos al evangelio y sirve de ejemplo vivo de nuestro amor y fe en acción son las muestras visibles de esa fe en forma de actos bondadosos y compasivos y obras caritativas y humanitarias. Nuestras palabras y acciones solidarias en nuestro vecindario y nuestra comunidad también pueden ser un testimonio para muchos y cumplir el llamado de Jesús, que dijo: «Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben a su Padre que está en los cielos» (Mateo 5:16). Cada uno de nosotros se encuentra a lo largo del día con personas a las que puede dar un ejemplo de amor y servicio, tal como señala el siguiente artículo.
La persona que tienes al lado
¿Te has dado cuenta de que nuestro mundo parece estar lleno de cosas que nos chupan la vida? Hay una clara falta de esperanza, alegría, paz y amor. Entonces, ¿cómo puedes aportar vida e irradiar esas cualidades en tu entorno? Todo consiste en ejercer influencia en la persona que tienes al lado. Puedes cambiar el mundo transmitiendo el amor de Cristo de persona en persona. Una de las mejores maneras de hacer eso es servir y animar a los demás. […]
Hay muchas formas de servir y animar a quienes te rodean. Cada día te cruzas con muchas personas: tu familia, amigos, vecinos, compañeros de clase, profesores, conocidos de la iglesia, médicos, dentistas, el dependiente de la tienda de comestibles… ¡la lista sería interminable! Servir a los demás te brinda una oportunidad increíble de comunicar el amor de Cristo. Focus on the Family[4]
Vivir como discípulos es traducir nuestra fe en acciones y tender la mano a las personas cansadas, atribuladas, desfavorecidas o necesitadas que el Señor nos pone delante. Servir a los necesitados es una hermosa manera de expresar nuestra fe, ya sea ayudando a un vecino o en nuestra comunidad o colaborando con una organización benéfica que ofrezca asistencia y difunda el evangelio en otras partes del mundo. Todos tienen que saberse amados y cuidados. Dios los ama y los valora, y nosotros, los cristianos, también.
San Agustín dijo en cierta ocasión: «¿Qué forma tiene el amor? Tiene manos para ayudar al prójimo. Tiene pies para correr en auxilio del pobre y del menesteroso. Tiene ojos para ver la miseria y la necesidad. Tiene oídos para escuchar los lamentos y pesares de los seres humanos. Así es el amor».
Al servir a los demás —prestando ayuda a un vecino o un amigo necesitado, haciendo voluntariado en un hospital u orfanato o visitando a un enfermo, a un anciano o a alguien que está preso—, servimos a Cristo el Señor (Colosenses 3:24). Los beneficiarios de nuestro amoroso servicio ven una muestra viva del amor de Dios por ellos. Cuando nos compadecemos de las personas, procuramos entender sus necesidades físicas y espirituales y sentimos el impulso de hacer lo que está a nuestro alcance por mejorar su vida, tanto espiritual como prácticamente, estamos siguiendo el ejemplo de Jesús. Andamos como Él anduvo. Emulamos al Maestro.
Dios te creó para servir
Siempre que prestas un servicio a alguien, de la manera que sea, en realidad estás sirviendo a Dios. Dios te creó para que lo sirvieras. La Biblia dice: «Somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica» (Efesios 2:10). […]
Dios no te puso en este planeta para rellenar espacio. ¡No! Te puso aquí para que lo sirvas sirviendo a los demás. Y nadie más puede desempeñar tu función. Si no sirves a Dios como Él dispuso que lo sirvieras, el mundo se lo pierde.
Otra manera de decir buenas obras es ministerio. Cada vez que usas tus talentos y tus habilidades para ayudar a alguien, le estás ministrando. La Biblia dice en 1 Pedro 4:10: «Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando bien la gracia de Dios en sus diversas formas». […]
Dios quiere que practiques aquí en la Tierra lo que harás en el Cielo. En el Cielo amarás a Dios y a los demás, y Él quiere que ya practiques eso ahora. En el Cielo también crecerás espiritualmente y servirás a Dios, y Él quiere que practiques también eso en la Tierra.
Como en la Tierra es imposible servir directamente a Dios, aquí lo sirves sirviendo al prójimo. De hecho, Él dice que cada vez que ayudas a alguien es como si hicieras eso por Él (Mateo 25:40). Sirves a Dios cuando sirves a los demás. Rick Warren[5]
Reflexiones
La forma suprema de culto es el servicio cristiano desinteresado. La mejor alabanza es el sonido de unos pies consagrados a buscar a los perdidos y desamparados. Billy Graham
Una de las reglas principales del [cristianismo] es no dejar pasar ninguna ocasión de servir a Dios. Y dado que Él es invisible para nosotros, debemos servirlo en nuestro prójimo, servicio que Él recibe como si se lo prestáramos a Él en persona, como si estuviera visiblemente ante nosotros. John Wesley
Cuando sirves en silencio a una persona necesitada, te estás transformando en una imagen de Jesús. Cuando das generosamente, tu corazón está siendo remodelado a imagen del de Jesús, nuestro Señor y Salvador. Allen R. Hunt
Qué dice la Biblia
«Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando bien la gracia de Dios en sus diversas formas. […] El que presta algún servicio, hágalo con la fortaleza que Dios le proporciona. Así Dios será en todo alabado por medio de Jesucristo» (1 Pedro 4:10,11).
«No se olviden de hacer el bien y de compartir lo que tienen porque tales sacrificios agradan a Dios» (Hebreos 13:16).
«El Rey dirá a los de su derecha: “¡Vengan, benditos de Mi Padre! Hereden el reino que ha sido preparado para ustedes desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me recibieron; estuve desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a Mí. […] De cierto les digo que en cuanto lo hicieron a uno de estos Mis hermanos más pequeños, a Mí me lo hicieron”» (Mateo 25:34–40).
Oración para servir al prójimo
Amado Dios, ahora que comienza el día te pido guía, fortaleza y ayuda para servir al prójimo. Te ruego que me recuerdes que cada persona con la que me encontraré fue creada a Tu imagen y merece ser tratada con amor y respeto. Hazme ver las necesidades de las personas de mi entorno e inspírame el deseo de intervenir y prestarles asistencia en todo lo que pueda. Dame valor y compasión para servir desinteresadamente a los demás, ofreciéndoles unas palabras amables, un oído atento o una mano amiga.
Señor, mediante Tu vida y Tus enseñanzas me has mostrado que la verdadera grandeza viene del servicio. Ayúdame a modelar mi vida según la Tuya y a anteponer las necesidades ajenas a las mías. A lo largo del día, te ruego que me des ojos que vean a los solitarios, a los que sufren y a los marginados. Impúlsame a ir a su encuentro con amor y a mostrarles que no han sido olvidados. Recuérdame que todo acto de servicio, por pequeño que sea, puede hacer una gran diferencia en la vida de alguien. Haz que sea capaz de canalizar Tu amor y Tu gracia hacia las personas que me rodean, ya sea echando una mano a un vecino o haciendo voluntariado en una organización benéfica. […] En el nombre de Jesús, amén[6].
Traducción: Esteban.
[1] ESV Study Bible (Crossway, 2008).
[2] Amanda Idleman, «Why Did Jesus Wash the Feet of His Disciples?», Christianity.com, 15 de marzo de 2024, https://www.christianity.com/wiki/holidays/why-did-jesus-wash-the-disciples-feet-at-passover.html.
[3] «What Did Jesus Say About Serving Others?», Courage for Life, 14 de marzo de 2023, https://courageforlife.org/blog/what-did-jesus-say-about-serving-others/.
[4] «Serve One Another», Focus on the Family, 11 de agosto de 2023,https://www.focusonthefamily.com/live-it-post/serve-one-another/.
[5] Rick Warren, «Dios te creó para el servicio», Esperanza diaria, 8 de enero de 2024, https://www.scribd.com/document/710341336/pastorrick-com-Dios-te-Creo-para-el-Servicio.
[6] Stephanie Reeves, «A Morning Prayer for Serving Others», Abide.com, 2 de junio de 2023, https://abide.com/blog/a-morning-prayer-for-serving-others/.
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