Jesús, Su vida y mensaje: El Sermón del Monte

Octubre 25, 2016

Enviado por Peter Amsterdam

Haz con los demás

[Jesus—His Life and Message: The Sermon on the Mount. Do Unto Others]

Al aproximarnos al final del Sermón del Monte, nos topamos con un dicho clave que se suele conocer como la regla de oro:

Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos, pues esto es la Ley y los Profetas[1].

La explicación tradicional para el nombre de regla de oro es que el emperador romano Alejandro Severo (208–235), a pesar de no ser cristiano, quedó tan impresionado con la amplitud de esta máxima como pauta de vida que la mandó grabar en oro en la pared de su cámara[2].

El concepto de la regla de oro está presente en la mayoría de las principales religiones del mundo, por tratarse de un principio ético de la Antigüedad bastante extendido. Hay un libro que contiene diecinueve referencias a dichos similares en textos antiguos. Muchos de esos antiguos enunciados —aunque no todos— presentan la enseñanza en su forma negativa. Por ejemplo, se dice que el rabino Hilel (20 a. C.) enseñó: «No hagas a nadie lo que no te agrada a ti»[3]. Jesús presentó el concepto de una forma positiva, exhortándonos a tratar a los demás como queremos que nos traten.

Uno de los hilos conductores del Sermón del Monte es el comportamiento de los creyentes con los demás. No debemos enojarnos con ellos ni insultarlos[4], sino reconciliarnos con ellos[5] y cumplir lo que les decimos[6]; no debemos desquitarnos con ellos[7], sino amar a nuestros enemigos[8], ser misericordiosos[9], hacer de pacificadores[10], ser como sal y luz para los demás[11], perdonarlos[12] y no criticarlos[13]. Al final del Sermón, Jesús condensa esos puntos —y el resto de las Escrituras— en una máxima similar a la respuesta que dio en una ocasión en que le preguntaron cuáles eran los grandes mandamientos.

«Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la Ley?» Jesús le dijo: «“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas»[14].

En ambos casos, Jesús condensa la esencia de la Ley y los Profetas en una breve afirmación. En la que acabo de citar, comienza hablando de amar a Dios y luego pasa a amar al prójimo; en el Sermón, en cambio, se centra en tratar a los demás como queremos que nos traten, actitud basada en el amor a Dios y al prójimo. Su argumento es que, para los cristianos, el cumplimiento de toda la ley del Antiguo Testamento está en la observancia de los mandamientos de amar a Dios y amar al prójimo como a nosotros mismos; si hacemos eso, los trataremos como nos gustaría que nos trataran.

Antes en el Sermón Jesús ha dicho que no vino para abolir la Ley o los Profetas, sino para darles cumplimiento[15]. Aquí, ya cerca del final del Sermón, nos indica cómo podemos vivir con arreglo a las enseñanzas de la Ley sin necesidad de estar esclavizados a cada jota y tilde de ella. Al amar profundamente a Dios y al amar y tratar al prójimo con el mismo amor y cariño que nos tenemos a nosotros mismos, cumplimos las enseñanzas de las Escrituras.

El apóstol Pablo también presenta esta enseñanza de Jesús:

«No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros, pues el que ama al prójimo ha cumplido la Ley, porque: “No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás”, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la Ley es el amor»[16]. Santiago, el hermano de Jesús, lo expresa así: «Si en verdad cumplís la Ley suprema, conforme a la Escritura: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, bien hacéis»[17].

Tratar a nuestros semejantes como deseamos que nos traten constituye un principio vital para cualquiera que crea las enseñanzas de Cristo y quiera ceñirse a ellas. Nos invita a comparar nuestro comportamiento y nuestras actitudes con los pensamientos y la conducta para con nosotros que nos gustaría que tuvieran los demás. Como dijo un escritor: «Será un principio que domine su vida en casa, en la fábrica, en el autobús, en la oficina, en la calle, en el tren, en los juegos… en todas partes»[18].

Scot McKnight escribió:

Debemos aprender que el cuidado de uno mismo es la base para saber tratar al prójimo. Pero ese cuidado no debe limitarse a uno mismo, sino conducir al cuidado de los demás. Para que eso ocurra, debemos estar dispuestos a escucharnos, de manera que cuando veamos que alguien tiene una necesidad, nos preguntemos: «¿Qué querría yo? ¿Cómo me gustaría que me trataran?» El lema que llevemos en la pulsera podría ser QQY: «¿Qué querría yo?»[19]

Una gran parte de nuestra vida la constituyen nuestras relaciones y trato con los demás: familiares, amigos, vecinos, extraños, patrones, empleados, etc. A los cristianos se nos manda que dejemos brillar nuestra luz ante los demás, que reflejemos a Dios en todo lo que hagamos. Tratar al prójimo como deseamos que se nos trate es la norma perfecta para disfrutar de sanas relaciones con los demás. Se nos pide que, cuando nos topemos con una persona o situación difícil y tengamos la tentación de desquitarnos con palabras ásperas o acciones hirientes, empecemos por ponernos en el pellejo de la otra persona y preguntarnos: «¿Cómo me gustaría que me trataran?» Debemos hacernos cargo de que Dios ama a todas las personas, de que todas están hechas a Su imagen y de que todos tenemos el mismo valor ante Él como seres humanos, y tratar en consecuencia a nuestros semejantes.

Queremos que los demás sean amables con nosotros, que piensen bien y no hablen mal de nosotros. Queremos que nos traten con respeto, que sean tolerantes cuando estamos de mal humor, que se muestren comprensivos cuando nos equivocamos, que nos cuiden cuando nos enfermamos, que sean amorosos cuando nos hace falta cariño. No queremos que se nos discrimine por motivo de nuestra fe, nacionalidad, raza, sexo o cualquier otra característica. Queremos que se nos trate con justicia, amabilidad y compasión. La invitación es a tratar todos sistemáticamente a los demás de esa manera, a tomar como referente para todo contacto que tengamos con otro ser humano el tratarlo como queremos que se nos trate. Hacer eso nos permite vivir conforme a las enseñanzas de la Biblia.

Las Escrituras enseñan:

No cometas asesinato. No cometas adulterio. No robes. No des falso testimonio contra tu prójimo. No codicies la casa de tu prójimo. No codicies la esposa de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su burro, ni ninguna otra cosa que le pertenezca[20].

Ninguno quiere que le hagan esas cosas ni ninguna parecida. Por consiguiente, cuando tenemos la tentación de obrar mal para con el prójimo de alguna manera, debemos intercambiar papeles con él en nuestra mente y preguntarnos cómo nos sentiríamos si nos lo hicieran a nosotros.

Cuando nos atenemos a la ley suprema, al principio de amar a Dios con todo nuestro ser, y amar y tratar a nuestros semejantes como deseamos que se nos trate, y adoptamos esas máximas como valores fundamentales, cumplimos las enseñanzas de la Palabra de Dios.


Nota

A menos que se indique otra cosa, todos los versículos de la Biblia proceden de la versión Reina-Valera, revisión de 1995, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1995. Utilizados con permiso.


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[1] Mateo 7:12.

[2] France, The Gospel of Matthew, 285.

[3] Tobías 4:15. El libro de Tobías, junto con otros libros deuterocanónicos, se incluye en las biblias católicas romanas y en las ortodoxas orientales, pero no en las protestantes.

[4] Mateo 5:22.

[5] Mateo 5:25.

[6] Mateo 5:33–37.

[7] Mateo 5:38,39.

[8] Mateo 5;43,44.

[9] Mateo 5:7.

[10] Mateo 5:9.

[11] Mateo 5:13–16.

[12] Mateo 6:14,15.

[13] Mateo 7:1–5.

[14] Mateo 22:36–40.

[15] Mateo 5:17.

[16] Romanos 13:8–10.

[17] Santiago 2:8.

[18] William Barclay, Comentario al Nuevo Testamento. Volumen 1 - Mateo I (Clie, 1995).

[19] Scot McKnight, Sermon on the Mount, 253.

[20] Éxodo 20:13–17 (NTV).