¿Qué traducción de la Biblia emplear?

Abril 12, 2016

Enviado por Peter Amsterdam

[Which Bible Translation?]

De cuando en cuando hay gente que me escribe preguntando qué traducción de la Biblia al inglés me parece mejor para leer y estudiar. Otros me han escrito expresando su creencia particular de que la versión del rey Jacobo (King James) es la única que debiera emplearse. Ya que con frecuencia he escrito sobre la importancia de leer y estudiar las Escrituras y meditar en ellas —hace poco precisamente en la serie Más como Jesús—, pensé que sería de ayuda escribir algo sobre las diferencias que existen entre las diversas traducciones de la Biblia al inglés.

Como sucede con muchos otros temas dentro del cristianismo, hay visiones divergentes en cuanto a qué traducción de la Biblia se debe emplear en inglés. En líneas generales, existen diferencias de opinión entre quienes consideran que la versión del rey Jacobo es la mejor traducción, la más precisa, y los que opinan que las traducciones modernas son más fáciles de entender y a la vez más precisas. Además, entre quienes se inclinan por las traducciones más modernas hay diversas posturas acerca de cuáles son las mejores.

En el presente artículo hablaré principalmente de las distinciones que existen en el modo en que se realizan las traducciones, sobre todo para explicar las diferencias entre la Biblia inglesa del rey Jacobo y algunas de las versiones modernas[1].

Mi objetivo al cubrir este tema es ayudarlos a ustedes a sacar el mayor provecho posible de la lectura de la Biblia y su aplicación. Por eso no ahondaré mucho en todas las explicaciones que se ofrecen sobre las ventajas y desventajas de determinada traducción de la Biblia ni entraré en el debate sobre si la versión del rey Jacobo es la mejor que existe en inglés.

El debate con respecto a las traducciones de la Biblia se centra en cuál de los antiguos manuscritos se basa el trabajo de cada una y cuál de esos manuscritos es el más exacto. El foco de la discusión apunta al Nuevo Testamento, no al Antiguo, toda vez que quienes sostienen que la Biblia del rey Jacobo es la mejor, se fundamentan en la presunción de que los textos griegos a los que recurren las traducciones modernas están viciados.

Los idiomas originales de la Biblia fueron, en el Antiguo Testamento, el hebreo (y en unas pocas partes, el arameo); y en el Nuevo Testamento, el griego. Dado que antes de 1440 d.C. no existían imprentas, todos los libros y documentos debían copiarse a mano, tarea generalmente realizada por escribas o copistas profesionales. A medida que los pergaminos y, posteriormente, los libros manuscritos, conocidos como códices, se iban deteriorando, era preciso confeccionar nuevas copias. En el proceso de copiado del texto a mano a veces se colaban errores muy pequeños: se omitía una palabra, otra resultaba mal escrita, etc. Si bien había sistemas establecidos para evitar errores de esa índole, a veces estos se producían. Naturalmente que si se cometía una equivocación en un manuscrito, con el paso de los años otros escribas copiaban esa misma equivocación de manuscrito a manuscrito, perpetuando así los errores. Esas erratas —al igual que otros factores— ayudarían más tarde a los exégetas a determinar cuál de los miles de manuscritos del Nuevo Testamento griego que perduran hoy en día guarda similitudes con otros, lo que permite distinguirlos entre sí y agrupar aquellos que a juicio de los estudiosos proceden de una misma fuente.

Cada uno de estos grupos es conocido como familia o tipo textual. Los exégetas generalmente coinciden en que existen cuatro tipos de familias textuales. El tipo de manuscritos empleado para producir el denominado Textus Receptus —del cual proviene la versión del rey Jacobo [y la Reina-Valera en español]— fue la familia bizantina. Las otras tres familias se conocen como la alejandrina, la cesarea y la occidental. El foco de debate entre los estudiosos con respecto a la versión del rey Jacobo en comparación con la traducción moderna es el asunto de cuál de esas familias es la más precisa y la más fiel al texto de los autores originarios.

La familia bizantina fue el texto griego predominante entre los siglos VIII y XIX. En 1881, dos exégetas de apellidos Westcott y Hort publicaron un Nuevo Testamento griego que se basaba más en otras familias textuales distintas a la bizantina. Su texto griego llegó a tomarse como base para la traducción del Nuevo Testamento en la mayoría de las traducciones bíblicas modernas. Apoyados en sus estudios, Westcott y Hort expusieron que el texto bizantino no era el más apegado a los originales. Resolvieron que según sus deducciones otras familias textuales tenían lecturas anteriores y más originales y por tanto se acercaban más a los textos originarios. Eso los llevó a creer que el texto griego más exacto se encuentra recurriendo a todas las familias textuales griegas y muy particularmente a la alejandrina. Hoy la mayoría —aunque no todas— las traducciones contemporáneas siguen las conclusiones de Westcott y Hort.

Yo no creo que pueda haber una traducción perfecta, puesto que los traductores deben tomar decisiones subjetivas para determinar cuál es la mejor manera de expresar lo escrito en el idioma de partida. Todas las traducciones adolecen de defectos, lo cual no desmerece su exactitud o precisión. En todo caso, es prudente entender las bondades y debilidades de cualquier traducción que se emplee.

La traducción bíblica se ha planteado de una de tres maneras: palabra por palabra, significado por significado y por paráfrasis.

Palabra por palabra

La traducción palabra por palabra, también llamada equivalente formal y literal pretende transliterar (aproximadamente) una palabra o frase por cada palabra o frase del idioma primitivo. Por lo general y en la medida de lo posible procura mantener el mismo orden de las palabras. Pretende verter lo dicho a un texto que corresponda o sea idéntico a las palabras de la lengua originaria. Entre las Biblias que emplean la traducción palabra por palabra figura la versión del rey Jacobo.

Significado por significado

La traducción significado por significado, a la que a veces se alude como pensamiento por pensamiento, equivalencia funcional o equivalencia dinámica, puede llegar a hacer más comprensible la Escritura. En lugar de centrarse en trasladar palabra por palabra al idioma al que se quiere traducir, busca la mejor manera de reproducir a ese idioma el pensamiento o frase en su totalidad. Se pone especial atención en transmitir la idea original de la oración al idioma receptor. Para ello quizá sea necesario barajar el orden de las palabras en el idioma original a fin de que tenga más sentido para un lector actual del idioma al que se está traduciendo. El foco está en el significado y no en los términos exactos. Los exégetas que tradujeron las Escrituras en la modalidad de sentido por sentido asumieron el compromiso de traducir lo que dice la Palabra de Dios en un estilo que fuera fiel al sentido inicial del texto, pero que a la vez se entendiera con más facilidad que algunas de las traducciones realizadas palabra por palabra.

Paráfrasis

Estrictamente hablando, una paráfrasis no puede considerarse una traducción. Más bien es una adaptación que una persona hace en sus propias palabras. En lo referente a la Sagrada Escritura, el autor de una versión parafraseada toma el significado de un pasaje y lo expresa en sus propias palabras. En esencia, constituye la interpretación que el autor hace de lo que dice la Palabra de Dios. El concepto general en el que se basan las Biblias parafraseadas es la reproducción de las palabras de la Escritura en un lenguaje corriente que esté al alcance de todos.

[Entre las traducciones palabra por palabra que existen en español caben mencionar la versión Reina-Valera de 1960 y 1995. La Nueva Versión Internacional (NVI), en cambio, es de las que se tradujo por el método de pensamiento por pensamiento o equivalencia funcional. Más cercana en la escala a las Biblias parafraseadas se encuentra en español la Nueva Traducción Viviente (NTV).]

En mi lectura personal de la Biblia suelo emplear la English Standard Version (ESV), puesto que se la considera una traducción exacta y el lenguaje es más fácil de seguir y de entender que el de la versión del rey Jacobo. No obstante, también leo con frecuencia la New International Version (NIV equivalente a la NVI) y la New Living Translation (NLT equivalente a la NTV) para oír el texto en un tono en el que no estoy acostumbrado y eliminar así la excesiva familiaridad con los pasajes. Si bien la New Living Translation se aproxima mucho a una paráfrasis, sigue siendo una traducción de pensamiento por pensamiento, que para mí es preferible a las Biblias parafraseadas.

Para mis escritos e investigaciones utilizo una variedad de traducciones con el objeto de entender el significado de lo que dicen los versículos. El programa bíblico que empleo me permite mirar simultáneamente cada versículo en una diversidad de traducciones. Lo tengo preestablecido para que me presente 6 versiones distintas en pantalla, cuatro de la modalidad palabra por palabra y dos de pensamiento por pensamiento.

Mi aspiración tanto en mis lecturas personales como en mis escritos es llegar a entender lo que Dios nos ha revelado a través de Su Palabra. He descubierto que observar los distintos modos en que los traductores han vertido a nuestro idioma algunos versículos contribuye a alcanzar una mayor comprensión de los mismos.

Dado que mi formación espiritual tuvo lugar leyendo la Biblia del rey Jacobo, por muchos años esa fue la versión que más conocía. Durante décadas me orientó, me habló al alma y me transformó. Es una traducción bellísima, en un lenguaje enjundioso y descriptivo, y ha sido una muy buena amiga. Hace siete años empecé a explorar otras traducciones y descubrí que al leerlas podía entender mejor lo que se decía sin distraerme con términos que han dejado de ser contemporáneos. Parte del lenguaje de la versión del rey Jacobo que alguna vez fue contemporáneo, data ya de 400 años, y aunque es muy bello, hoy en día no se entiende tan fácilmente. Debido al apego que por decenios tuve hacia la versión del rey Jacobo me costó un poco adoptar la ESV como mi principal Biblia de lectura. Pero me alegro de que lo hice, ya que me ha ayudado a asimilar mejor las enseñanzas de la Escritura. Dado que las dos representan traducciones palabra por palabra, la diferencia en fraseología no es enorme, pero sí suficiente como para facilitarme su comprensión.

Hay cristianos que consideran que la versión del rey Jacobo es la única Biblia inglesa verdaderamente inspirada y correctamente traducida. Quienes piensan así deben continuar leyéndola, toda vez que es una buena traducción. Por desgracia hay personas tan profundamente convencidas de que esa es la única Biblia que se debe leer en idioma inglés, que aseguran que todas las demás traducciones son falsas y que incluso están concebidas para apartar a los creyentes de la fe. Muchas de las traducciones más recientes, tanto las efectuadas palabra por palabra como las que trasladan significado por significado, contaron con la participación de cientos de estudiosos y eruditos. Eso significaría que esos centenares de cristianos, que dedicaron años de su vida a traducir laboriosamente las Escrituras, junto con las empresas editoras cristianas que los respaldaron, conspiraron, con grandes esfuerzos, para realizar una traducción meticulosa del griego y el hebreo al inglés con la expresa finalidad de alejar a la gente de Dios. Eso es muy improbable.

No dudo de la sinceridad de quienes estiman que la única Biblia veraz en lengua inglesa es la del rey Jacobo; sin embargo, simplemente no es cierto que las traducciones modernas estén concebidas para divulgar falsas doctrinas o desviar de Cristo a la gente. Sin lugar a dudas hoy en día hay cristianos de habla inglesa que aman a Jesús, son salvos, están llenos del Espíritu Santo, viven y predican el Evangelio, y que nunca han leído la versión del rey Jacobo. Todas las Biblias inglesas son traducciones; ninguna traslada a la perfección cada palabra del texto inicial hebreo o griego. No obstante, todas ellas le han hablado a mucha gente individualmente, la han llevado a conocer a Jesús y han transformado su vida.

Yo les recomiendo que en sus lecturas y estudios accedan a más de una traducción para así poder comparar los textos. Eso contribuye a aclarar el significado. Existen programas gratuitos muy buenos que permiten comparar los textos de distintas traducciones. Uno de los mejores que he encontrado es Biblegateway.com. Si al entrar en la página se dirigen a la sección Bible/Passage Lookup, verán la opción de buscar los pasajes en múltiples versiones.

Independientemente de qué traducción decidan emplear, lo más importante es que lean y estudien su Biblia con regularidad. Constituye la Palabra de Dios y el conducto por el cual nos revela Su mensaje y Su naturaleza. Busquen una traducción que les hable. Si no saben a ciencia cierta qué traducción leer, prueben distintas versiones para ver cuál les ayuda a entender mejor lo que dice el Señor y cuál los motiva más a creer y hacer lo que señala.


[1] Nota del traductor: Si bien el presente artículo trata sobre las diferentes traducciones de la Biblia al inglés, los principios generales que esboza Peter son en buena parte también válidos para el mundo hispano y las diversas traducciones con las que contamos en nuestra lengua. También en castellano existen divergencias y diferencias de opinión en cuanto a la mejor versión de la Biblia. Confiamos en que el lector podrá aplicar los principios que expresa Peter a la realidad del español y así elegir la traducción que prefiera o que más le acomode.

En esta, la versión en castellano del artículo, hemos omitido los detalles concretos referidos a las Biblias en inglés y nos hemos limitado a traducir los principios de aplicación universal, las investigaciones pertinentes realizadas sobre los textos originales griegos y las diferencias que existen entre los tipos de traducción. Así el lector tendrá fundamentos claros al momento de hacer su propia investigación para elegir una traducción adecuada.

Hemos omitido la traducción de la mayoría de los enlaces y notas relacionadas específicamente con las Biblias o tipos de texto de lengua inglesa, ya que serían improcedentes en castellano. Los que quieran adentrarse más en el tema de las versiones disponibles en inglés y los pormenores de los mismos deben ir directo al artículo en inglés.