¡Quién como Tú!

abril 3, 2018

Enviado por Peter Amsterdam

[How Great Thou Art]

María y yo somos afortunados, pues desde la ventana de nuestra sala se divisa un hermoso paisaje. Contemplar las montañas, los árboles y el verdor nos levanta el ánimo y muchas veces nos motiva a agradecer y alabar al Señor por la belleza de Su creación. Al observar la creación de Dios me deslumbra lo que Él ha hecho y es capaz de hacer. La capacidad de crear a partir de la nada nuestro mundo, el universo entero y todo lo que contiene, trasciende todo poder que puedan siquiera concebir los seres humanos. El esplendor, la creatividad, la precisión, el poder y el carácter absolutamente formidable de Dios rebasan todo entendimiento. Por eso, al meditar en ello la respuesta que corresponde no puede ser otra que una de alabanza y adoración.

A lo largo de la Escritura se alude a Dios como el Todopoderoso o el Omnipotente. En Hebreo, «Dios Todopoderoso» se escribe El Shaddai, que significa el Todopoderoso o el todo suficiente. Su poder ilimitado se expresa tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento: Creador de los cielos y de la tierra[1]; el constructor de todas las cosas[2]; el cual hace todas las cosas[3]; Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos[4]; Él hace cosas grandes e incomprensibles, maravillosas y sin número[5], y puede hacer lo que le parezca[6].

El Señor tu Dios es Dios de dioses y Señor de señores. Él es el gran Dios, poderoso e imponente[7].

Me fascina que el que amamos y adoramos sea tan formidable y poderoso que puede hacer cualquier cosa que se ajuste a lo que Él es. Por supuesto que no puede hacer ciertas cosas, como por ejemplo actuar con inmoralidad o pecado. No puede negarse a sí mismo[8] o ser tentado por el mal[9], puesto que esas cosas no concuerdan con Su naturaleza y Su ser; practicarlas atentaría contra Su propia naturaleza. Por otra parte, sí puede hacer cualquier cosa que sea compatible con Su naturaleza y Su carácter, y nadie puede oponérsele.

Nuestro Dios está en los cielos y puede hacer lo que le parezca[10].

Si Él decide una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Lo que desea, lo realiza[11].

El Señor hace todo lo que quiere en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos sus abismos[12].

El Señor Todopoderoso ha jurado: «Tal como lo he planeado, se cumplirá; tal como lo he decidido, se realizará. […] Si lo ha determinado el Señor Todopoderoso, ¿quién podrá impedirlo? Si Él ha extendido Su mano, ¿quién podrá detenerla?[13]

Como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra y pan al que come, así será Mi palabra que sale de Mi boca: no volverá a Mí vacía, sino que hará lo que Yo quiero y será prosperada en aquello para lo cual la envié[14].

Nuestro Padre Celestial es tan poderoso que nadie puede detenerlo, resistirlo o derrotarlo.

Desde los tiempos antiguos, Yo soy. No hay quien pueda librar de Mi mano. Lo que Yo hago, nadie puede desbaratarlo[15].

Él hace según Su voluntad en el ejército del cielo y en los habitantes de la tierra; no hay quien detenga Su mano y le diga: «¿Qué haces?»[16]

Oh SEÑOR, Dios de nuestros padres, ¿no eres Tú Dios en los cielos, que gobiernas en todos los reinos de las naciones y que tienes en Tu mano fuerza y poder, de modo que nadie te pueda resistir?[17]

No hay sabiduría, ni inteligencia, ni consejo que pueda enfrentarse al Señor[18].

Dios es tan poderoso que nada es demasiado difícil para Él.

Yo sé bien que Tú lo puedes todo, que no es posible frustrar ninguno de Tus planes[19].

¡Oh SEÑOR Dios! He aquí que Tú has hecho el cielo y la tierra con Tu gran poder y con Tu brazo extendido. Nada hay que sea difícil para ti[20].

Yo soy el Señor, el Dios de toda la humanidad. ¿Acaso hay algo que me sea difícil?[21]

Nada hay imposible para Dios[22].

[Jesús] decía: «¡Abba, Padre!, todas las cosas son posibles para ti»[23].

¿Qué respuesta debe suscitar en nosotros nuestro Dios que es grande y de mucha potencia[24]; del que se dice que excelso es Su poder[25], y que hizo con Su poder la tierra?[26] La reacción que debe generar en nosotros nuestro Padre es una de adoración, alabanza y gratitud. A tono con los escritores, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, debemos decir a Dios: «¡Cuán imponentes son Tus obras! Es tan grande Tu poder»[27].

Enaltécete, Señor, con Tu poder, y con salmos celebraremos Tus proezas[28].

Tuya es, Señor, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; pues Tuyas son todas las cosas que están en los cielos y en la tierra. Tuyo es, Señor, el reino. ¡Tú eres excelso sobre todas las cosas![29]

Grande es el Señor nuestro, y mucho Su poder, y Su entendimiento es infinito[30].

¡Grandes y maravillosas son Tus obras, Señor Dios Todopoderoso! ¡Justos y verdaderos son Tus caminos, Rey de las naciones![31]

La Escritura nos manifiesta: El Señor su Dios es Dios de dioses y Señor de señores; es Dios grande, poderoso y temible[32]. Somos bendecidos y privilegiados por el hecho de que lo conocemos, lo amamos y le servimos. Recordar Su poder, prodigiosidad y amor, y meditar en todo ello, es algo que debiera movernos a alabarlo y adorarlo con frecuencia.

¡Su nombre es santo e imponente![33]

Imponente eres, oh Dios, desde Tu santuario. El Dios mismo de Israel da fortaleza y poder al pueblo. ¡Bendito sea Dios![34]


[1] Génesis 14:19.

[2] Hebreos 3:4 (RVA-2015).

[3] Eclesiastés 11:5.

[4] Efesios 3:20.

[5] Job 9:10.

[6] Salmo 115:3 (NVI).

[7] Deuteronomio 10:17 (NTV).

[8] 2 Timoteo 2:13.

[9] Santiago 1:13.

[10] Salmo 115:3 (NVI).

[11] Job 23:13.

[12] Salmo 135:6.

[13] Isaías 14:24, 27 (NVI).

[14] Isaías 55:10,11.

[15] Isaías 43:13 (NVI).

[16] Daniel 4:35.

[17] 2 Crónicas 20:6 (RVA-2015).

[18] Proverbios 21:30 (BLPH).

[19] Job 42:2 (NVI).

[20] Jeremías 32:17(RVA-2015).

[21] Jeremías 32:27 (RVC).

[22] Lucas 1:37.

[23] Marcos 14:36.

[24] Salmo 147:5 (RVA).

[25] Job 37:23 (NVI).

[26] Jeremías 10:12.

[27] Salmo 66:3.

[28] Salmo 21:13 (NVI).

[29] 1 Crónicas 29:11 (RVC).

[30] Salmo 147:5.

[31] Apocalipsis 15:3 (RVC).

[32] Deuteronomio 10:17 (RVC).

[33] Salmo 111:9 (NVI).

[34] Salmo 68:35 (NBLH).