Él siempre está presente

octubre 4, 2022

Enviado por María Fontaine

[He’s Always There]

Encuentro gran consuelo e inspiración en un bello poema de Annie Johnson Flint, escrito en 1919, que se titula Lo que Dios ha prometido. Antes de leer el poema, pensé que sería provechoso reflexionar un poco sobre la vida de ella.

A una edad temprana, la artritis empezó a manifestarse en su cuerpo. Consultó a varios médicos, pero su estado empeoró a tal grado que le costaba caminar. Se vio obligada a dejar su trabajo de profesora.

Imagínense, si pueden, la situación de desesperanza de Annie cuando más adelante los médicos del Clifton Springs Sanitarium le dijeron que a partir de ese momento sería una inválida y no podría valerse por sí misma.

Aunque era inválida, no se consideraba indefensa, ni que lo único que podía hacer era lamentarse mucho. Creía que Dios la había puesto a un lado para un propósito, aunque a veces no tenía claro cuál era ese propósito. Además, creía que Dios tenía un trabajo para ella, y se esforzó al máximo al escribir sus poemas, entregándole ese ministerio al Señor.

El resultado ha sido que sus versos tienen un atractivo profundo y extraordinario para el corazón humano. De ese crisol de sufrimiento, pudo dar a otros el consuelo con el que ella fue consolada por Dios.

Por más de 40 años, prácticamente no pasó un día en que ella no tuviera dolor. Durante 37 años empeoró su estado de indefensión. Las articulaciones se volvieron rígidas, aunque podía mover la cabeza y con gran dolor escribir unos renglones en papel.

Solo Dios conocía el sufrimiento que ella soportó, a medida que la enfermedad empeoraba y surgían nuevas complicaciones. Sin embargo, su fe en la bondad y misericordia de Dios nunca se debilitó. Sin duda, en muchos momentos su alma llevaba el peso del misterio de todo ello y la razón por la que tuvo que soportar ese sufrimiento. En ese sentido, era humana como el resto de nosotros, pero lo maravilloso fue que nunca vaciló su fe, y que en todo momento podía decir: «Que se haga Tu voluntad».  Rowland V. Bingham[1]

Lo que Dios ha prometido

Dios no ha prometido
cielos siempre azules,
ni que la vida toda sea
senda de flores y perfumes.
Dios no ha prometido
sol sin chaparrones,
alegría sin dolor,
paz sin tribulaciones.

Dios no ha prometido
que jamás conoceremos
trabajos, tentaciones
y quebrantos extremos.
No ha dicho que no
llevaremos a cuestas
muchas cruces pesadas,
muchas cosas molestas.

Dios no ha prometido
espaciosas calzadas,
un viaje sin obstáculos
en rápidas jornadas,
sin toparnos jamás
con montañas rocosas
ni ríos de aguas
hondas y estruendosas.

Pero sí ha prometido
fuerzas para cada día,
descanso a su tiempo,
luz para la travesía,
gracia en las pruebas,
ayuda del Cielo,
inagotable compasión
y amor imperecedero.

Sabemos que Dios ha prometido guardarnos y que al mantener Su promesa no hay nada que sea demasiado difícil para Él.

Jesús no nos libra forzosamente de todos nuestros problemas. De hecho, en muchos casos no lo hace. En cambio, en Su amor, siempre ve la belleza que puede ser aportada por las cenizas, la sabiduría que proviene del fracaso, la fuerza que se adquiere de la debilidad, y la alegría que traerán en la mañana las penas de la noche.

El Señor nos acompaña en todos nuestros problemas y dificultades, nos ayuda a adquirir lo bueno que Su poder absoluto y amor pueden sacar hasta de las peores dificultades y sufrimiento. Dijo: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios» (Marcos 10:27; NBLA).

Sus promesas cobran vida en los momentos difíciles. En las dificultades, o el sufrimiento o la pena, Sus promesas se convierten más claramente en el fundamento de nuestras oraciones.

Para mí, algo que destaca en la Biblia es la importancia de dar gracias. Jesús puede sacar el mayor bien de toda situación para Sus hijos. La alabanza es la voz de la fe, y cuando expresamos nuestra fe al alabar al Señor y darle gracias, expresamos nuestra confianza en Él, en que recibiremos la respuesta a nuestras oraciones, una respuesta que Él sabe que es la mejor.

A continuación añado algunos versículos sobre el poder de Dios en momentos difíciles. En nuestros ratos de oración, Peter y yo invocamos a menudo esos versículos para nosotros y otras personas. Tal vez puede ser un punto de partida para que añadan más de sus versículos favoritos, los que les hablen al corazón de una manera particular. Incluso cuando no recordemos todo el versículo, podemos invocar una frase importante del mismo.

No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.  Filipenses 4:6,7 (NVI)

Echa sobre el Señor tu carga, y Él te sustentará; Él nunca permitirá que el justo sea sacudido.  Salmo 55:22 (NBLA)

«Porque Yo sé los planes que tengo para ustedes», declara el Señor, «planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza».  Jeremías 29:11 (NBLA)

«Nunca te dejaré; jamás te abandonaré».  Hebreos 13:5 (NVI)

«Antes que me llamen, Yo les responderé; todavía estarán hablando cuando ya los habré escuchado».  Isaías 65:24 (NVI)

Al de carácter firme lo guardarás en perfecta paz, porque en ti confía.  Isaías 26:3 (NVI)

«No temas, porque Yo estoy contigo; no te desalientes, porque Yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de Mi justicia». Isaías 41:10 (NBLA)

El que está en ustedes es más grande que el que está en el mundo.  1 Juan 4:4 (PDT)

Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.  Romanos 8:38,39 (NVI)

Esta es la confianza que tenemos delante de Él, que si pedimos cualquier cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho.  1 Juan 5:14,15 (NBLA)

Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.  Hebreos 4:16 (NVI)

Depositen en Él toda ansiedad, porque Él cuida de ustedes.  1 Pedro 5:7 (NVI)

¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas».  Josué 1:9 (NVI)

Aunque cambien de lugar las montañas y se tambaleen las colinas, no cambiará Mi fiel amor por ti ni vacilará Mi pacto de paz, —dice el Señor, que de ti se compadece—.  Isaías 54:10 (NVI)

Mucha paz tienen los que aman Tu ley, y nada los hace tropezar.  Salmo 119:165 (NBLA)

«Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo, y si por los ríos, no te cubrirán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará.»  Isaías 43:2 (NBLA)

¡Ah, Señor mi Dios! Tú, con Tu gran fuerza y Tu brazo poderoso, has hecho los cielos y la tierra. Para ti no hay nada imposible.  Jeremías 32:17 (NVI)

«He aquí que Yo soy el SEÑOR, Dios de todo mortal. ¿Habrá alguna cosa difícil para Mí?»  Jeremías 32:27 (RVA-2015)

Porque ninguna cosa será imposible para Dios.  Lucas 1:37 (NBLA)

Mirándolos Jesús, dijo: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios».  Marcos 10:27 (NBLA)

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.  Filipenses 4:13 (NBLA)

Así que mi Dios suplirá todo lo que les falte, conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.  Filipenses 4:19 (RVC)

Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¿Lo ha dicho Él, y no lo hará? ¿Ha hablado, y no lo cumplirá?  Números 23:19 (NBLA)

Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los cuales Él ha llamado de acuerdo con Su propósito.  Romanos 8:28 (DHH)

«Les he dicho todo esto para que, unidos a Mí, encuentren paz. En el mundo tendrán sufrimientos; pero ¡ánimo!, Yo he vencido al mundo.»  Juan 16:33 (BLPH)

«Hasta ahora no han pedido nada en Mi nombre. Pidan y recibirán, para que su gozo sea completo.»  Juan 16:24 (RVA-2015)

En todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.  Romanos 8:37 (NVI)

Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que Él ha prometido.  Hebreos 10:36 (NVI)

El Señor peleará por ustedes mientras ustedes se quedan callados.  Éxodo 14:14 (NBLA)

El Señor es fiel; Él los fortalecerá y los protegerá del maligno.  2 Tesalonicenses 3:3 (NTV)

Que el mismo Señor de paz siempre les conceda paz en todas las circunstancias.  2 Tesalonicenses 3:16 (NBLA)

¡No tengas miedo! —le dijo Eliseo—. ¡Hay más de nuestro lado que del lado de ellos! Entonces Eliseo oró: «Oh Señor, ¡abre los ojos de este joven para que vea!» Así que el Señor abrió los ojos del joven, y cuando levantó la vista vio que la montaña alrededor de Eliseo estaba llena de caballos y carros de fuego.  2 Reyes 6:16,17 (NTV)

«Padre, si es Tu voluntad, aparta de Mí esta copa; pero no se haga Mi voluntad, sino la Tuya».  Lucas 22:42 (NBLA)


[1] http://www.homemakerscorner.com/ajf-annie.htm.